martes, 22 de noviembre de 2011

no-Reaccionar

Retroceder


Desgarrándome la piel
despojándome de mi ser,
soy del aire, del agua,
la tierra no me acoje, me desprecia,,
un desdén de las entrañas,
sube por los brazos y me quema,
me rasguña con fuerza e indiferencia.

Las hojas quebradizas sienten mi pena

nos miramos y compadecemos,
frágiles, crujientes hojas,
en algún momento fuimos de un verde color,
brillamos relucientes alguna vez en las copas,
mirando al cielo,
donde nos cobijaron las nubes
tan blancas, puras y esponjosas,

Ahora con las lágrimas tan cerca del suelo,

los pies tan fríos tocando el brillante piso,
se halla fuera de lugar mi cabeza.
Y la cara manchada, ardiendo en un mar,
las piernas retorciéndose junto a mi pelo, 
tan helados, pegados al suelo,
se van las palabras,
ya no existe un final...

© Luna

jueves, 27 de octubre de 2011

Anhedonia



¿Desde cuándo me convertí?
Desde cuándo, me pregunto
que he dejado de sentir la dulzura
entregada en vasijas de cristal, tan puras, 
con tanta delicadeza y ternura.
¿Desde cuándo me convertí?
Un miedo recorre las venas
a transformarse en vacío,
en un recipiente cerrado,
anclado a la libertad, al goce.
Atado a la nada, al aire quizás
a tus labios llenos de un almíbar 
que tanto añoraba alcanzar...

© Luna

domingo, 16 de octubre de 2011

Atemporal


Dejando una estela blanca,
de luz pura y tenue,
diciéndonos adiós sólo con palabras,
pero sin la razón en frente.

Confundida en miedo, sentada me quedo,
para cuando capriches o mis oídos necesites,
para sentir una canción
siempre con la emoción te espero,
atenta a tus sueños, junto a los míos,
tan al unísono,
el tiempo siempre se detuvo.

Somos de drama y de comedia,
todo se junta y se mezcla,
como las ramas de las copas, 
largas palmeras que nos vieron caminar.
Se susurraron al oído entre la brisa de abril,
con un frío hasta las venas,
y entre risitas las hojas se dieron cuenta
de la precisión de tus manos, 
donde bailan dos puntos tan exactos.

Tus mejillas blancas 
me hablaron con sonidos entre cuerdas,
en tu hogar cálido y tan dulce,
manjares exquisitos acariciaron cada momento,
¡tanta vida, risas y revuelta!

Ahora tu esencia cambia de forma
tan abstracto, volátil y ligero,
¿cuándo pestañé y perdí tus pasos?
como un gato negro que no rasguña ni toca, 
no fija la mirada y nunca se asoma.

© Luna


Perspectivas.

sábado, 15 de octubre de 2011

Primavera


Eres primavera, alejando toda la pena
disipas la realidad,
congelando tus fortalezas.
Me dices al oído,
 con tu fresco aroma,
tan dulce como miel de abejas;
 que me ate a tu cintura, que no me mueva.
Al próximo tren, esperamos en fuego,
encandilándonos en un enredo entre el futuro y lo nuestro,
 centrando las miradas en las ruedas que se van.
De manos llenas te he encontrado,
llenando las mías, suavizando,
tan dispuesto a dar, siempre acariciando.
Contigo no hay apuro, todo es manso, 
dócil mirada,
con aires de un plácido andar,
rodeas siempre nuestro caminar,
nuestras huellas del ayer.
¡Cómo se nos esfuma el tiempo!
entre espuma y toques de vainilla, 
cálidos sabores junto a ti.

© Luna


jueves, 29 de septiembre de 2011

Just Friends.


¿Cuándo será el momento de que seamos sólo amigos?
Nunca es seguro para nosotros, ni siquiera de noche,
porque he estado bebiendo.
Tampoco en la mañana, por la mierda de tus trabajos.
Y siempre es peligroso mientras todos duermen,
por lo que he estado pensando:
¿Podremos estar solos?
¿Podremos estar solos?
¿Cuándo será el momento de que seamos sólo amigos?

Y no estoy avergonzada, pero la culpa te va a matar...
Pienso que necesitamos encontrar el momento,
para hacer esta mierda juntos de una vez,
antes de que empeore.
Quiero tocarte,
pero eso simplemente lastima.

¿Cuándo será el momento de que seamos sólo amigos?
When will we get the time to be just friends, just friends
¿Cuándo será el momento de que seamos sólo amigos?, sólo amigos


miércoles, 28 de septiembre de 2011

Entre árboles.


Quiero descomponerme,
atar a un árbol cada pedazo,
dejarme al roce brusco del aire,
secarme y no dejar rastros de mi sangre.

Musitar una palabra de mi carne,
que se la lleven los duendes del mediodía,
con mordiscos de diamante
¡tritúrenme en mil partes!

¿Y qué si descanso la razón?
¿Si le saco las muelas a la emoción?
las dejo bajo la higuera,
que se desvanezcan al presionar un botón.

Componiendo las grietas en mi mano,
mientras se corta la cordura,

se descomponen otras en la cama
y se reúne todo sin mesura.

La luz no entra, no sale,
se esconde y juguetea,
se burla con ojos saltones
y cierro mil ventanas del horizonte.

Cuando no se respira ni come,
no se observa ni toca,
se arrugan las pasiones,
se invierte la escritura.

Vuelve la culpa, toca la puerta
¡miren quién se asoma!
tan tímida con carita de niña…

© Luna



Vacaciones en el más allá.


Ya sé que todo se podría acabar
Ya sé y qué (y qué)
Así no odio más
Así no amo más
Así no limpio más
Vacaciones en el más allá

Ya sé que todo se podría acabar
Ya sé, así (así)
Ayayayay

Tengo que esperar, que me vengan a buscar
No me quiero ir, me estoy divirtiendo aquí






domingo, 18 de septiembre de 2011

Y si fuera desde el comienzo.



Desconcierto, sobresalto, confusión.

Tantas vueltas dentro del círculo
esperando un encuentro mutuo,
tomándonos de las garras
como torbellino, 
y pienso:
¿qué pasa antes de besarte?
un susurro de emociones, 
un segundo, un instante, 
el olor de tu ser, rodeándome.

Tres astros me esperan, 

queriendo tocar mi mejilla,
todos en fila, armándose de valor,
acercándose, 
los ojos se dejan acariciar 
y entre tus comisuras caigo.
La ansiedad que desprendes
se hace sentir como un galope
y sin meditar se escucha un trote, 
con tus labios abundantes, 
tibias almohadas donde es preciso posarse
que abrazan, queman, acarician.

Haciendo trenzas, nos vimos de pronto bailando,

atando caderas, fundiendo pómulos,
dejándonos caer en un azul profundo,
de límites difusos, de nunca terminar,
donde tus ojos transparentes
escucharon por los míos, 
que cerrados por la luz, dejaron de mirar.

¿Quién imaginaría tu mirada, 

ahora pacífica, con ternura desbordante?
Tú, siempre tan distante, 
los sentimientos siempre anclados en la orilla,
en un borde inquebrantable, 
afloraron en tu semblante
y con un dulzor me hice vulnerable.

© Luna



jueves, 8 de septiembre de 2011

Entintada.




































No necesito de tus besos equívocos,
erróneos, tan inexactos,
de tus llamadas perdidas,
infinitas, tan vacías, sin nada que expresar.

Tampoco necesito de tu orgullo
que apagó cada día la llama,
chispazos que ni yo pude contener.
Llévatelos, ahógalos, nútrelos de mezquindad.

No necesito de tus manos agotándome,
tragando mi olor, oprimiendo mi voz
sintiendo las hojas muertas en mi pelo, 

dejándome sin nada,
augurando un futuro tan quebradizo y tan seco.

Borra de mis labios
la incertidumbre de un beso robado,
sin honor y sin cuidado.
Quita de mis mejillas tu poca ternura, tu lengua insolente
tu dulzura escasa, inexistente.

Entintada me has dejado, con mis labios agrietados, 
manchados con tu sucio hablar.
Y contando los minutos para soltar tu mano
para dejar de apretarme en tus fuertes brazos,
escuchándote sólo a ti, pero corriendo tras tus pasos.

Y como si de ti se tratara, terminar este pasaje
tan difícil y contrario me ha resultado,
atarte a la muralla, dejarte secar,
rezando que sea siempre la última vez,
esperando que nunca jamás vuelvas a ser novedad.

© Luna

domingo, 4 de septiembre de 2011

Alas en mí.

Mujer, pájara.
Vuelves a sentir el calorcito en la yema de los dedos,
la cosquilla de escribir en el estómago y eres de nuevo
poeta, mujer, pájara.

Estás otra vez fértil y tierrosa
llenas de fuego líquido las venas que creías apagadas
como ríos mansos

Te alegras en el júbilo de tu despertar
con trinos y malinches.
 En el fondo es como sentir que volviste a nacer,
a pesar de todas las trampas
de la mediocridad y del exilio.

Gioconda Belli