viernes, 6 de marzo de 2015


Se marcharon tus palabras, nuestros tormentos y huracanes,
nos cegaron el orgullo y la apatía, 
nos enredamos en un nido de cenizas que ansiaban por arder, 
nos quemamos jugando con nuestro propio fuego, 
aquel que ardiente nos vio nacer, crecer y fallecer.
Cuál fue la verdad que nos desató, 
Ni el viento sabe cuántos suspiros míos se llevó,
Mi alma sangrante en llanto se llenó,
En mí habitó el vacío y la rebeldía, 
Abatida con desesperanza, la desconfianza mi mejor compañía.

Cada uno en su planeta, 
desde lejos nos llamamos a gritos,
Insinúas un destino, donde no supimos llegar.
Nuestro coraje se quedó en casa,
Junto a la paciencia se quedó esperando arribar.
Nos quedamos sin nada, 

Con las manos vacías nos marchamos, 
Se fueron nuestros besos eternos que nunca pudimos terminar,
Nuestro caminar sin cruzarse, en un andar desdichado


miércoles, 21 de mayo de 2014

Distancia infinita


En la distancia infinita que nos une a tí y a mí,
elástica seda nos envuelve preguntando:
¿Sabes tú cuál es el siguiente paso?
¿Dónde nos echaremos a volar?
¿Vendrás  a tocar el azul profundo junto a mis alas?

Mareándonos en tierra estamos
llenos de arcilla y barro,
secos nos quedaremos de tanto caminar
con manos y pies tan agrietados
inmóviles por el sol,
o quizás el frío y la lluvia nos venga a mojar.

No quiero dejar de percibir tu olor
ese eterno verano de tu aroma
copas frescas de los árboles,
tu mano acaricia mi hombro
y como siempre caminando... 
Pasando por dos estaciones
desde el verde al amarillo transitando:

...Tocar la hierba con las manos
con el húmedo césped abrazando tu espalda;
hasta pisar las crujientes hojas,
con nuestros pies tan cansados,
y tu sonrisa atándose al viento amenazante,
quemándonos nuestras caras, mordiéndonos los labios.

© Luna

domingo, 2 de junio de 2013

Algún lado.


Llévame a algún lado.
Te quedas con los pies tan pegados al asfalto
recorriendo infinitos lugares,
la calle y sus piedras te ofrecen alivio,
no cansas de atarte al viento,
al frío en las mejillas y las manos solitarias.

Tu bello bigote no alcanza a decirlo todo,
disimula misterios,  devorando palabras,
cambias de página, una tras otra.
Y observas curioso los detalles
con tus sombríos e inquietantes ojos,
ni te das cuenta de este mundo banal, 
con esas hojas en tus manos.

Intuyo tus rasgos, deleita tu calma mirada,
entinta el lápiz, recorre las mil estrofas,
y encántate con la dulzura,
esa que te define hasta los pies y los zapatos,
¡Qué bien te queda la noche en tu semblante!
junto a tus largos dedos y los pasos en los pies
en la euforia, en las palmas al aire
-temprano oscureció, qué linda era tu risa-

Con el misterio que encausan tus pupilas,
no sé definir el color de tus mejillas,
ni la altura de tu mirar,
mi mirada apenas te alcanza, 
te voy a delinear, te voy a conservar
con tu sombra y tu caminar.

© Luna

miércoles, 13 de marzo de 2013

C a n c i ó n   s e n c i l l a

Ya te suelto porque quiero, ya dejé de susurrar.
Me libero del deseo, esa hierba ya no crece más.
Lo que he cantado ha muerto, siento vuelvo a mi hogar.
Ya te suelto porque quiero, volver a mi oscuridad en paz.

Me divierten tantas voces, me hablan con tranquilidad.
Mi agitado corazón escucha, poco a poco aprende a andar.
* Y si el daño que yo he hecho, ha quebrado otros sueños.
Me arrodillo ante ese duelo, y le digo, “Pide al cielo como yo he hecho”

Pide al cielo como yo he hecho. *





jueves, 14 de febrero de 2013

Pétalos del tiempo

Recuerdo tus primeras sonrisas junto a mí
esas tan cómplices,
miradas coquetas,
que de cerca me revolvían como hormigas dentro
con una pizca de contención,
con ese respeto que me hace despeinar los cabellos
esas ganas irremediables de atarme a tus labios.

¿Por qué tú?
Porque entiendes mi fragilidad,
me viste apretándome a tu cuerpo,
sollozando miedos y lejanías,
con las garras hundidas en tu pelo,
empapándote con gotas de agua y sal,
mientras se me acababa la voz,
y el viento me hacía tiritar.
 
Podría dormirme en tus brazos,
que me ofrecen seguridad y cercanía
es cuando el tiempo se detiene
y te conviertes en mi guarida.
Tu dulzor tan verdadero
lo guardo y lo cosecho
y me voy llenando de hermosos pétalos
de todos colores, aromas y sentidos.
 
Y no me comporto si se trata de tus labios,
 
si el mundo nos espera, qué importa,
cerrando los ojos me olvidé de todo,
Es cuando caigo en tu mirada
y me vuelvo tan vulnerable
no hay dulzor más que tus quemantes ojos
inúndame en tus brazos,
mientras  se entrelazan tus dedos en mi pelo
que no se vayan nunca esas caricias,

las que  me aquietan, las que son mi remedio.
© Luna


Ladybug & LittleCricket

domingo, 3 de febrero de 2013

Animal voraz (Vidas pasadas)




Hacemos versiones de vidas pasadas que no son 
trazamos un plan, cambiamos las reglas, si las hay 
nos cuentan un mundo que luego borramos, al dormir 
buscamos la magia, el momento preciso para actuar 

Yo fui un animal voraz 
y ahora tengo miedo al frío 
fui tan veloz, uno de dos 
y ahora duermo para volver a ser 

Actuamos versiones de vidas pasadas en un cine 
escribimos guiones antes del sueño, por si acaso 
nos pasan la cuenta, los años perdidos, los años dormidos 
miramos las fotos, los antepasados, por mirar 

Ya fallé, ya fallé una vez de más 
desperté y busqué cicatrices de tu querer 
desperté, y esto es lo que hay 
desperté por fin, más no perdí el alma

viernes, 12 de octubre de 2012

Lo viste en mis ojos.




Ahora me voy por la vereda de enfrente
camino con esa soledad impenetrable
por aceras tan llenas de nada.
Aquí todo está cerrado
sólo de noche se prenden las luces
las mismas que me acompañan los pies.

Me tropiezo con las piedras
me hundo en las grietas del pavimento
no hay reglas ni un reloj que me guíe
vagamente desespero y se ve en mis ojos.
Sí, ¡lo viste en mis ojos!
Somos países tan distantes
todo y nada me pertenece aquí.

Llego al mismo lugar una y otra vez
al círculo en descomposición
se van las palabras que nunca nacieron
pequeñas muertes que graban tu olor.

Y me mal acurruco
en este frío que asemeja mil inviernos
esta es mi casa
es mi piel tan escondida
mis palabras nunca dichas
llenándose aún de incertidumbre.

Hace tanto tiempo que no vuelo hacia otro lado.
me revuelvo y regreso a mí.
Te lo pido a gritos
que ya se me acaba el hambre
el único apetito que me queda:
es el de quemarme en tu voz.

© Luna


Y me mal acurruco.

martes, 14 de febrero de 2012

Mi abrigo


Ese color caramelo que traes
junto a tus abrazos más tibios,
llenos de todo,
de un aroma tan tuyo, propio de ti,
tus manos siempre llenas de caricias,
firmes y decididas toman las mías.

Me tomas con fuerza,
tu piel como mi refugio, 
mi abrigo,
y tus ojos transparentes me ofrecen estadía,
tanta tranquilidad junto a tu respirar,
una lozana estabilidad en tus hombros un domingo.

Juntos tocando las cuerdas,
armamos un compás,
abrazamos la guitarra y tu paciencia me inunda.
Mis manos torpes en los acordes, 
envidian a las tuyas al rasgueo,
(y viceversa)
tan ágiles, tan lúcidas. 

Una canción me cantas al oído,
tu voz siempre llenándome de miel,
estrofas tan nuestras,
nos adueñamos de ellas,
tan tuyas, tan mías,
las sumamos a nuestro mundo de complicidad.

Y me miras fijo, al acecho, 
esa mirada quemante y sonrisa astuta,
me intriga, intimida y cosquillea.
No sé dónde esconder mis ojos,
en este laberinto de emociones,
cascadas de colores que nos enlazan cada día más.

© Luna

martes, 22 de noviembre de 2011

no-Reaccionar

Retroceder


Desgarrándome la piel
despojándome de mi ser,
soy del aire, del agua,
la tierra no me acoje, me desprecia,,
un desdén de las entrañas,
sube por los brazos y me quema,
me rasguña con fuerza e indiferencia.

Las hojas quebradizas sienten mi pena

nos miramos y compadecemos,
frágiles, crujientes hojas,
en algún momento fuimos de un verde color,
brillamos relucientes alguna vez en las copas,
mirando al cielo,
donde nos cobijaron las nubes
tan blancas, puras y esponjosas,

Ahora con las lágrimas tan cerca del suelo,

los pies tan fríos tocando el brillante piso,
se halla fuera de lugar mi cabeza.
Y la cara manchada, ardiendo en un mar,
las piernas retorciéndose junto a mi pelo, 
tan helados, pegados al suelo,
se van las palabras,
ya no existe un final...

© Luna

jueves, 27 de octubre de 2011

Anhedonia



¿Desde cuándo me convertí?
Desde cuándo, me pregunto
que he dejado de sentir la dulzura
entregada en vasijas de cristal, tan puras, 
con tanta delicadeza y ternura.
¿Desde cuándo me convertí?
Un miedo recorre las venas
a transformarse en vacío,
en un recipiente cerrado,
anclado a la libertad, al goce.
Atado a la nada, al aire quizás
a tus labios llenos de un almíbar 
que tanto añoraba alcanzar...

© Luna