martes, 22 de noviembre de 2011

no-Reaccionar

Retroceder


Desgarrándome la piel
despojándome de mi ser,
soy del aire, del agua,
la tierra no me acoje, me desprecia,,
un desdén de las entrañas,
sube por los brazos y me quema,
me rasguña con fuerza e indiferencia.

Las hojas quebradizas sienten mi pena

nos miramos y compadecemos,
frágiles, crujientes hojas,
en algún momento fuimos de un verde color,
brillamos relucientes alguna vez en las copas,
mirando al cielo,
donde nos cobijaron las nubes
tan blancas, puras y esponjosas,

Ahora con las lágrimas tan cerca del suelo,

los pies tan fríos tocando el brillante piso,
se halla fuera de lugar mi cabeza.
Y la cara manchada, ardiendo en un mar,
las piernas retorciéndose junto a mi pelo, 
tan helados, pegados al suelo,
se van las palabras,
ya no existe un final...

© Luna

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