Ahora me
voy por la vereda de enfrente
camino
con esa soledad impenetrable
por
aceras tan llenas de nada.
Aquí todo
está cerrado
sólo de noche se prenden las luces
las
mismas que me acompañan los pies.
Me
tropiezo con las piedras
me hundo en las grietas del pavimento
no hay
reglas ni un reloj que me guíe
vagamente
desespero y se ve en mis ojos.
Sí, ¡lo
viste en mis ojos!
Somos
países tan distantes
todo y
nada me pertenece aquí.
Llego al
mismo lugar una y otra vez
al
círculo en descomposición
se van
las palabras que nunca nacieron
pequeñas
muertes que graban tu olor.
Y me mal
acurruco
en este
frío que asemeja mil inviernos
esta es
mi casa
es mi
piel tan escondida
mis
palabras nunca dichas
llenándose
aún de incertidumbre.
Hace tanto tiempo que no vuelo hacia otro lado.
me
revuelvo y regreso a mí.
Te lo
pido a gritos
que ya se
me acaba el hambre
el único
apetito que me queda:
es el de
quemarme en tu voz.
© Luna
| Y me mal acurruco. |
