viernes, 12 de octubre de 2012

Lo viste en mis ojos.




Ahora me voy por la vereda de enfrente
camino con esa soledad impenetrable
por aceras tan llenas de nada.
Aquí todo está cerrado
sólo de noche se prenden las luces
las mismas que me acompañan los pies.

Me tropiezo con las piedras
me hundo en las grietas del pavimento
no hay reglas ni un reloj que me guíe
vagamente desespero y se ve en mis ojos.
Sí, ¡lo viste en mis ojos!
Somos países tan distantes
todo y nada me pertenece aquí.

Llego al mismo lugar una y otra vez
al círculo en descomposición
se van las palabras que nunca nacieron
pequeñas muertes que graban tu olor.

Y me mal acurruco
en este frío que asemeja mil inviernos
esta es mi casa
es mi piel tan escondida
mis palabras nunca dichas
llenándose aún de incertidumbre.

Hace tanto tiempo que no vuelo hacia otro lado.
me revuelvo y regreso a mí.
Te lo pido a gritos
que ya se me acaba el hambre
el único apetito que me queda:
es el de quemarme en tu voz.

© Luna


Y me mal acurruco.

martes, 14 de febrero de 2012

Mi abrigo


Ese color caramelo que traes
junto a tus abrazos más tibios,
llenos de todo,
de un aroma tan tuyo, propio de ti,
tus manos siempre llenas de caricias,
firmes y decididas toman las mías.

Me tomas con fuerza,
tu piel como mi refugio, 
mi abrigo,
y tus ojos transparentes me ofrecen estadía,
tanta tranquilidad junto a tu respirar,
una lozana estabilidad en tus hombros un domingo.

Juntos tocando las cuerdas,
armamos un compás,
abrazamos la guitarra y tu paciencia me inunda.
Mis manos torpes en los acordes, 
envidian a las tuyas al rasgueo,
(y viceversa)
tan ágiles, tan lúcidas. 

Una canción me cantas al oído,
tu voz siempre llenándome de miel,
estrofas tan nuestras,
nos adueñamos de ellas,
tan tuyas, tan mías,
las sumamos a nuestro mundo de complicidad.

Y me miras fijo, al acecho, 
esa mirada quemante y sonrisa astuta,
me intriga, intimida y cosquillea.
No sé dónde esconder mis ojos,
en este laberinto de emociones,
cascadas de colores que nos enlazan cada día más.

© Luna