viernes, 12 de octubre de 2012

Lo viste en mis ojos.




Ahora me voy por la vereda de enfrente
camino con esa soledad impenetrable
por aceras tan llenas de nada.
Aquí todo está cerrado
sólo de noche se prenden las luces
las mismas que me acompañan los pies.

Me tropiezo con las piedras
me hundo en las grietas del pavimento
no hay reglas ni un reloj que me guíe
vagamente desespero y se ve en mis ojos.
Sí, ¡lo viste en mis ojos!
Somos países tan distantes
todo y nada me pertenece aquí.

Llego al mismo lugar una y otra vez
al círculo en descomposición
se van las palabras que nunca nacieron
pequeñas muertes que graban tu olor.

Y me mal acurruco
en este frío que asemeja mil inviernos
esta es mi casa
es mi piel tan escondida
mis palabras nunca dichas
llenándose aún de incertidumbre.

Hace tanto tiempo que no vuelo hacia otro lado.
me revuelvo y regreso a mí.
Te lo pido a gritos
que ya se me acaba el hambre
el único apetito que me queda:
es el de quemarme en tu voz.

© Luna


Y me mal acurruco.