jueves, 29 de septiembre de 2011

Just Friends.


¿Cuándo será el momento de que seamos sólo amigos?
Nunca es seguro para nosotros, ni siquiera de noche,
porque he estado bebiendo.
Tampoco en la mañana, por la mierda de tus trabajos.
Y siempre es peligroso mientras todos duermen,
por lo que he estado pensando:
¿Podremos estar solos?
¿Podremos estar solos?
¿Cuándo será el momento de que seamos sólo amigos?

Y no estoy avergonzada, pero la culpa te va a matar...
Pienso que necesitamos encontrar el momento,
para hacer esta mierda juntos de una vez,
antes de que empeore.
Quiero tocarte,
pero eso simplemente lastima.

¿Cuándo será el momento de que seamos sólo amigos?
When will we get the time to be just friends, just friends
¿Cuándo será el momento de que seamos sólo amigos?, sólo amigos


miércoles, 28 de septiembre de 2011

Entre árboles.


Quiero descomponerme,
atar a un árbol cada pedazo,
dejarme al roce brusco del aire,
secarme y no dejar rastros de mi sangre.

Musitar una palabra de mi carne,
que se la lleven los duendes del mediodía,
con mordiscos de diamante
¡tritúrenme en mil partes!

¿Y qué si descanso la razón?
¿Si le saco las muelas a la emoción?
las dejo bajo la higuera,
que se desvanezcan al presionar un botón.

Componiendo las grietas en mi mano,
mientras se corta la cordura,

se descomponen otras en la cama
y se reúne todo sin mesura.

La luz no entra, no sale,
se esconde y juguetea,
se burla con ojos saltones
y cierro mil ventanas del horizonte.

Cuando no se respira ni come,
no se observa ni toca,
se arrugan las pasiones,
se invierte la escritura.

Vuelve la culpa, toca la puerta
¡miren quién se asoma!
tan tímida con carita de niña…

© Luna



Vacaciones en el más allá.


Ya sé que todo se podría acabar
Ya sé y qué (y qué)
Así no odio más
Así no amo más
Así no limpio más
Vacaciones en el más allá

Ya sé que todo se podría acabar
Ya sé, así (así)
Ayayayay

Tengo que esperar, que me vengan a buscar
No me quiero ir, me estoy divirtiendo aquí






domingo, 18 de septiembre de 2011

Y si fuera desde el comienzo.



Desconcierto, sobresalto, confusión.

Tantas vueltas dentro del círculo
esperando un encuentro mutuo,
tomándonos de las garras
como torbellino, 
y pienso:
¿qué pasa antes de besarte?
un susurro de emociones, 
un segundo, un instante, 
el olor de tu ser, rodeándome.

Tres astros me esperan, 

queriendo tocar mi mejilla,
todos en fila, armándose de valor,
acercándose, 
los ojos se dejan acariciar 
y entre tus comisuras caigo.
La ansiedad que desprendes
se hace sentir como un galope
y sin meditar se escucha un trote, 
con tus labios abundantes, 
tibias almohadas donde es preciso posarse
que abrazan, queman, acarician.

Haciendo trenzas, nos vimos de pronto bailando,

atando caderas, fundiendo pómulos,
dejándonos caer en un azul profundo,
de límites difusos, de nunca terminar,
donde tus ojos transparentes
escucharon por los míos, 
que cerrados por la luz, dejaron de mirar.

¿Quién imaginaría tu mirada, 

ahora pacífica, con ternura desbordante?
Tú, siempre tan distante, 
los sentimientos siempre anclados en la orilla,
en un borde inquebrantable, 
afloraron en tu semblante
y con un dulzor me hice vulnerable.

© Luna



jueves, 8 de septiembre de 2011

Entintada.




































No necesito de tus besos equívocos,
erróneos, tan inexactos,
de tus llamadas perdidas,
infinitas, tan vacías, sin nada que expresar.

Tampoco necesito de tu orgullo
que apagó cada día la llama,
chispazos que ni yo pude contener.
Llévatelos, ahógalos, nútrelos de mezquindad.

No necesito de tus manos agotándome,
tragando mi olor, oprimiendo mi voz
sintiendo las hojas muertas en mi pelo, 

dejándome sin nada,
augurando un futuro tan quebradizo y tan seco.

Borra de mis labios
la incertidumbre de un beso robado,
sin honor y sin cuidado.
Quita de mis mejillas tu poca ternura, tu lengua insolente
tu dulzura escasa, inexistente.

Entintada me has dejado, con mis labios agrietados, 
manchados con tu sucio hablar.
Y contando los minutos para soltar tu mano
para dejar de apretarme en tus fuertes brazos,
escuchándote sólo a ti, pero corriendo tras tus pasos.

Y como si de ti se tratara, terminar este pasaje
tan difícil y contrario me ha resultado,
atarte a la muralla, dejarte secar,
rezando que sea siempre la última vez,
esperando que nunca jamás vuelvas a ser novedad.

© Luna

domingo, 4 de septiembre de 2011

Alas en mí.

Mujer, pájara.
Vuelves a sentir el calorcito en la yema de los dedos,
la cosquilla de escribir en el estómago y eres de nuevo
poeta, mujer, pájara.

Estás otra vez fértil y tierrosa
llenas de fuego líquido las venas que creías apagadas
como ríos mansos

Te alegras en el júbilo de tu despertar
con trinos y malinches.
 En el fondo es como sentir que volviste a nacer,
a pesar de todas las trampas
de la mediocridad y del exilio.

Gioconda Belli


sábado, 3 de septiembre de 2011

Atenuarse...

































Hay una mezcla de pasado y futuro
de promesas y redenciones.
Esperanzas vuelan en el aire
con una red en la mano
las intento alcanzar danzando tu compás.

Nadie me nombra más,
un viaje a la ensoñación preparo
cierro cortinas y puertas
se apaga la luz,
desenchufo máquinas,
desabrocho botones,
desarmo la cama y desespero en el alma.

Me acuesto sin pensar en mí
comienzo a desaparecer,
me uno al rebaño que salta la cerca
corro, desvanezco y me deshago.

© Luna

¡Silencio!



Inmensa pena,
desgarradora,
creadora de heridas,
de cicatrices infinitas,
una huella larga y puntiaguda.

Sin sabores
persistentes horrores
ahondan la mirada vacía
perdida al aire
sin sal, ni prisa.

Y en la cama:
letargo y letanía
huesos que exasperan
reclaman libertad,
atados, forzados a callar.

¡Silencio!
queremos escuchar al temblar,
complejas melodías
palabras con frío, gritando
crujiendo como celofán.

Ramas quebradizas
y yo tan vulnerable
tan ida en viento,
sobre pequeñas brisas
¡silencio!
No me hagas mirar.

© Luna