Inmensa pena,
desgarradora,
creadora de heridas,
de cicatrices infinitas,
una huella larga y puntiaguda.
Sin sabores
persistentes horrores
ahondan la mirada vacía
perdida al aire
sin sal, ni prisa.
Y en la cama:
letargo y letanía
huesos que exasperan
reclaman libertad,
atados, forzados a callar.
¡Silencio!
queremos escuchar al temblar,
complejas melodías
palabras con frío, gritando
crujiendo como celofán.
Ramas quebradizas
y yo tan vulnerable
tan ida en viento,
sobre pequeñas brisas
¡silencio!
No me hagas mirar.
© Luna

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