domingo, 18 de septiembre de 2011

Y si fuera desde el comienzo.



Desconcierto, sobresalto, confusión.

Tantas vueltas dentro del círculo
esperando un encuentro mutuo,
tomándonos de las garras
como torbellino, 
y pienso:
¿qué pasa antes de besarte?
un susurro de emociones, 
un segundo, un instante, 
el olor de tu ser, rodeándome.

Tres astros me esperan, 

queriendo tocar mi mejilla,
todos en fila, armándose de valor,
acercándose, 
los ojos se dejan acariciar 
y entre tus comisuras caigo.
La ansiedad que desprendes
se hace sentir como un galope
y sin meditar se escucha un trote, 
con tus labios abundantes, 
tibias almohadas donde es preciso posarse
que abrazan, queman, acarician.

Haciendo trenzas, nos vimos de pronto bailando,

atando caderas, fundiendo pómulos,
dejándonos caer en un azul profundo,
de límites difusos, de nunca terminar,
donde tus ojos transparentes
escucharon por los míos, 
que cerrados por la luz, dejaron de mirar.

¿Quién imaginaría tu mirada, 

ahora pacífica, con ternura desbordante?
Tú, siempre tan distante, 
los sentimientos siempre anclados en la orilla,
en un borde inquebrantable, 
afloraron en tu semblante
y con un dulzor me hice vulnerable.

© Luna



No hay comentarios:

Publicar un comentario